
No fue un buen año, ni ese ni los que nos llevaron hasta ese ni los que vinieron después, y esta historia es de esos años, si bien no de los grandes hechos de esos años. Como lo escribió Ursula K. Le Guin “…una llave es una cosa pequeña comparada con la puerta que abre.”
Mi hermano y yo estábamos haciendo migraciones en el aeropuerto, resueltos a no volver si lo que se daba ya como seguro sucedía en la frontera del sur, dispuestos a rebuscarnoslas como fuera, a ser torazos en rodeo ajeno si hacia falta.
Un abrazo a las apuradas a los viejos, para no tener que decir nada que nos vendiera en las intenciones, impregnadas de aventura, pero una personal, distinta a lo esperado y desconocida aún para nosotros mismos.
Abordamos casi los primeros a ese avioncito de LAB y nos mordimos de ansiedad los puños al ver que no subía nadie mas, esperando durante mas de una hora eterna ver subir a los milícos de un momento a otro e imaginando como nos iban a sacar a la rastra. No, era un inconveniente con la documentación de otros que retrasó todo, y él mirando por la ventanilla.
-. Flaco, vos volaste ya no?
-. Si mannn, tranqui, el Lord nos cuida mannn.
-. Pero flaco… ¿estas seguro que los aviones son seguros?.
.- Uhhh loco, estas repálido mannn, ponéte en el verbo y vas a ver que todo fluye.
Pero el loco no sé en donde se puso, por que cuando el B727 despegó, su cara fue una que no le conocía, y fue la misma durante todo el vuelo y todo el tiempo siempre, alguien que estaba frente a su lugar en el mundo. Bueno… frente a la cita con su lugar en el mundo. Pero… ¿que sabíamos nosotros de eso?, simplemente huíamos, nos cargábamos a todos los milícos del planeta en ese vuelo, nos fabulabamos un trip ácido en la costa oeste y nos reíamos con esa capacidad increíble de “aquí y ahora” puro.
Te acordás man?... Sí, hoy vi que sí, que nunca dejaste de acordarte de ese momento, que lo llevaste en tu alma todo y cada uno de los días desde ese momento.
Hoy te ví en el amanecer sobre las nubes de Córdoba, me pusiste la mano en el timón y me dijiste es tuyo flaco, llevalo.
Una vez mas, te nombro hermano.