21 ago. 2007

Postales Argentinas I


-Sonreeeeeí, sonreeeeeeeeí Anyulina, que los muchachos se avisparon!!!
-Y como no se van a avivar, tanto que insististe en salir con la pochoneta, y dale que te dale dar vueltas a la Plaza de Mayo mostrandome donde los muchachos se refrescaban las patas y donde el Tula le daba al bombo, pero si serás cabeza dura... ahora salimos en todas las audiciones de la televisión y en Sucesos Argentinos.
- Bueh... bueh... ´tendeme Anyulina, hacía tanto que no me pegaba una vueltita por acá, está todo tan cambiado, y desde la época de la UES que un bombonazo como vos no me daba calce, como no me voy a querer lucir morocha!!!
- Sos un seductor empedernido Pochito mio, las mujeres no te quitan la mirada de encima, ni con el Brad me pasaba esto. Ahora como hago para hacerte solo mio?. Además vos ya estas acostumbrado a las estrellas de cine y yo no sé ni la letra de No llores por mi Argentina.
-Anyu, con vos me retiro de la política, esto fue solo por sentimentalismo, creeme que ni el bombo ni el pan dulce ni la bomba atómica justicialista me seducen ya, solo quería dar una vueltita contigo a bordo de esta maravilla que me regalaron los muchachos del S.U.P.E.T.E para conocernos mas íntimamente.
-Me ganaste con el chamuyo Juan, no hay caso, la carne argentina es la mejor y yo soy una muchacha que se encandila fácilmente, llevame al telo que me quiero entregar ya mismo, pero ponete los lentes de sol para que no te reconozcan.

8 ago. 2007

El Elogio de la Sombra


"Como se sabe, en el teatro de bunraku las muñecas femeninas
solo consisten en una cabeza y unas manos. Un vestido de cola
cubría el tronco y las piernas y bastaba con quienes las animaban
introdujeran sus manos dentro para producir la ilusión de
movimiento; por mi parte considero que este procedimiento se acerca
mucho a la realidad, por que las mujeres de antes sólo existían realmente
de cuello para arriba y desde el borde las mangas, el resto desaparecía
enteramente en la oscuridad."

Tanizaki. El elogio de la sombra.


Tal vez debería ser castigado por pecar de soberbio al pretender usar conceptos de una cultura que me es ajena por completo, que admiro pero seguro que apenas si vislumbro en sus luces. Luego de mucho insistir, empecé a mirar en donde nos sugiere el autor, la sombra.
Embebido como estoy de occidente, todo lo que hago es pensar esta imagen, como una mano que pretendiendo ocultar revela; luego como un todo en el que una mano en primer plano (aunque apenas las huellas dactilares del pulgar están en foco) dibuja un contorno, marco inverso para que intuyamos un rostro desdibujado por detrás y que nos sugiere, gracias al deseo del fotógrafo de obtener
esa imagen, a nosotros espectadores, el deseo por parte del fotografiado de no ser mostrado.
Sin embargo, ese rostro que intuimos detrás, adquirió así un interés que no habría tenido antes tal vez.
Sabemos acaso si quien mostró la mano no estaba admirando su recién acabado trabajo de manicura?, o si estaba por acariciar?.
Mostramos mas que lo que pensamos. Entendemos, sentimos y creemos mas allá de aquello que nuestro pensamiento nos dice que vemos. Falseamos a nuestra imagen y semejanza, amamos a nuestra imagen y semejanza.